Reunión de Coordinadores Preescolar y Primaria

Los días 9 y 10 de febrero de 2017 se reunieron en Villa De La Salle, en Saltillo Coahuila, las y los Coordinadores Académicos de las secciones de Preescolar y de Primaria, para dar continuidad a los acuerdos y proyectos que permiten incrementar el sentido de unidad distrital.

Durante la mañana del primer día, los participantes de la reunión recibieron el tema formativo “Principales patologías en la escuela” impartido por el Mtro. Saúl Valdez Obregón, donde pudieron reflexionar sobre los conceptos clave para una educación inclusiva.

Durante la tarde del jueves y toda la jornada del viernes, la agenda de trabajo estuvo organizada en torno a los siguientes temas:

  • Programas remediales
  • Estrategias para una sana convivencia
  • Revisión de los Manuales de Sección
  • Análisis de las leyes y normas de protección civil
  • Proceso de inscripción
  • Experiencia Lasallista 30-15
  • Lecto-escritura en preescolar
  • Matemáticas en primaria (el Mtro. Jacobo Botello presentó un informe sobre el desarrollo del curso virtual)

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Diplomado en Animación, Gestión y Acompañamiento Lasallista.

Con 36 participantes de 17 instituciones del Distrito México Norte, se realizó la segunda sesión presencial de este proceso formativo para líderes llamado Diplomado en Animación, Gestión y Acompañamiento Lasallista

La Mtra. María Elena Arrese, el Mtro. Moisés Contreras y al Mtro. Marcos Martínez se les encomendó la tarea de ser los facilitadores durante esta sesión con los temas “Merece la pena conocer a Juan Bautista De La Salle y vivir su carisma”, “Desarrollo de talento” y “Bases teóricas del acompañamiento”, respectivamente.

Durante la sesión, los participantes tuvieron la oportunidad de establecer lazos fraternos que les permitirán constituirse como una comunidad de aprendizaje durante los dos años que dura este programa.

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Hno. Alfredo Sánchez Navarrete

Con profundo dolor, informamos el lamentable fallecimiento del Hermano Alfredo Sánchez Navarrete, quien regresó a la casa del Padre el día 29 de diciembre de 2016.
Gracias por el gran legado de amor y enseñanza a la comunidad de Hermanos, maestros y alumnos lasallistas.
¡Hasta siempre, Hno. Alfredo!
Comunidad de Hermanos de Coordinación Central del Distrito México Norte

Mensaje con motivo del 70 aniversario del IFL

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Mi tiempo como voluntaria en Tecpan

Después tantos y largos días de espera se llegó el momento de lanzarme a la aventura de ser voluntaria lasallista. El primer paso para ello por lo general consiste en hacer la maleta, despedirse de la familia y personas queridas y dejar la ciudad, esto fue lo que probablemente en este año otros 31 voluntarios hicieron para comenzar, sin embargo mi caso fue diferente y ahora les platico por qué.

El 26 de julio se convocó a todos los voluntarios del ciclo 2016 – 2017 a presentarse en Villa La Salle en Saltillo para arrancar el trabajo con la Jornada de Inicio de Voluntariado, en la cual se hablaría sobre algunos lineamientos, reglas, reflexiones, interiorización del trabajo a realizar y concientización de la labor a la cual habíamos sido elegidos. Para esta fecha todos los voluntarios deberían tener preparadas sus cosas, puesto que después de este evento viajarían a lo que será su casa por un año entero dejando atrás a su familia, amigos y ciudades. Esta es una manera práctica de introducir a los jóvenes a esta nueva experiencia y ayudarles a aligerar el proceso de adaptación a su nueva vida. Sin embargo, mi caso fue completamente diferente, ya que el inicio del voluntariado en Tecpan debe coincidir con el comienzo de actividades del ciclo escolar, por lo que yo viví esta jornada a la par con mis compañeros, solo que a diferencia de ellos yo si volvería a mi casa.

Con el paso de los días, cada uno de los temas se volvía más y más serio y te iba envolviendo en el ambiente de servicio que se desea alcanzar para poder desprenderse de sus vidas y comenzar una nueva. En el momento yo pensé que era la más desafortunada de todos, ya que después de estar tan concentrada y encaminada, debía regresar a mi casa con todas esas cosas de las cuales ya me había desprendido. Para mi sorpresa esto resultó ser una gran bendición ya que haber vivido la jornada de manera completa me ayudó a poder despedirme completamente de mis cosas y llenarme de energía, para tener muy en cuenta que esta es la manera correcta de hacer las cosas, esta fue la manera en que Él me dijo “si crees en mi, deja todo lo tuyo y sígueme”.

El domingo 7 de agosto es el día que oficialmente no tenía vuelta atrás, debía tomar mi maleta y comenzar mi camino. Estar en los pasillos del aeropuerto fue uno de los momentos más emocionantes que he podido vivir, quería correr de regreso con mi familia, pero también quería ser la primera en tomar mi asiento y llegar lo más rápido posible a mi nueva casa. Las dos horas de camino hasta Guerrero se pasaron volando (literalmente), desde que lo veía por encima me encantó el mar, las montañas, sus ríos y palmeras, pero eso no es nada comparado con verlo por tierra, eso si termina por enamorarte.

Al bajar del avión había tres personas desconocidas que al paso de las semanas se han convertido en la familia más maravillosa que he podido conocer fuera de mi casa. Manuel, Koko y Jesús desde ese día se han encargado de que cada día que pase en su casa, sea el mejor de mi voluntariado. Mi primer viaje con ellos en la carretera camino a Tecpan de Galeana me hizo confirmar que mi decisión de estar aquí es la correcta, me sentí completamente segura, bienvenida y acogida entre ellos y estoy segura que seguirá así hasta mi último día con ellos.

Tecpan es un lugar que difícilmente se imagina al verlo en el mapa, pero sin duda alguna es un lugar que nunca podrás olvidar una vez que estás aquí. Al dar la vuelta de la carretera hacia la casa, los vecinos reciben a “los directores” con mucho amor y felicidad, son personas realmente aceptadas y queridas en la comunidad, pero no solo ellos, sino también los voluntarios que viven con ellos. De una manera inesperada antes de poner un pie dentro de la casa ya había recibido los abrazos mas afectivos que había recibido en años, caras de personas que sin conocerme se sentían felices con mi presencia en su ciudad, agradeciéndome por cosas que aun no hacía y ofreciéndome sus casas y sus corazones para cuando los necesitara. Entre los primeros días de mi estancia por acá tuve ya la oportunidad de vivir diferentes festividades de la región, como es La Topa del Toro, y el día de San Bartolomé Apóstol a quien está encomendada la parroquia de Tecpan. Debo decir que es un festejo del cual la comunidad se siente muy orgullosa de compartir, ver los carros alegóricos pasando por la calle principal, bailes típicos, disfraces y música te hacen vivir el folklor mexicano de manera singular, solo como las personas de la costa pueden hacerlo.

Como ya me lo habían advertido el trabajo en La Salle Tecpan no se hace esperar, mis primeros días de actividades fueron bastante satisfactorios, cansados y llenos de aprendizaje. Conocí al personal de la escuela que al igual que las personas que había conocido con anterioridad me recibieron como si ya fuera parte de su equipo y me ayudaron con todas las dudas que pudiera tener. Desde ese día hasta hoy no he parado de tener actividades qué hacer y siempre hay cosas nuevas con las que ocuparse, desde ordenar libros, hasta arreglar salones, preparar uniformes, organizar oraciones y recibir a los alumnos, atender a padres de familia, jugar y reír.

Desde el primer día de trabajo hasta la fecha he tenido la oportunidad de estar en contacto con los padres de familia y los niños de la escuela de una manera muy diferente a como podría hacerlo en misiones o en mi trabajo como psicóloga, la presencia de un voluntario genera en las personas gran expectativa y emoción, se muestran curiosos ante la presencia de una nueva persona, expresando frases como “ya te estábamos esperando”, “qué bueno que llegaste porque el año pasado no tuvimos”, “no te vayas a regresar antes de tiempo”  y muchas otras frases. La escuela sin duda alguna necesita mucha ayuda, tanto en infraestructura como en organización y materiales, pero en ella pude ver un espacio rico en oportunidades de crecimiento.

Cada día es una aventura nueva desde preescolar hasta secundaria. Si me preguntaran cual es mi labor favorita desde que llegué sería lo primero que hago al poner un pie en el colegio, estar en la puerta durante la hora de entrada recibiendo a los pequeños de preescolar ayudándoles con sus mochilas y recordándoles a sus papás que los dejan en buenas manos y estarán seguros con nosotros hasta la hora de salida. También es muy significativo el esperar a los niños de primaria, animarlos a llegar con una sonrisa, felicitarlos por venir correctamente arreglados o recordarles que tienen que llegar un poco más temprano para poder aprovechar el día al máximo. Los jóvenes de secundaria no se quedan atrás, para ellos la escuela es prácticamente su segunda casa, y estar con ellos desde que entran hasta que salen les ayuda a sentirse en un ambiente de armonía y tranquilidad, dejando de lado todos aquellos problemas que puedan abrumarlos. Para todo esto solo hace falta estar bien parados, con una gran sonrisa y una voz entusiasta que pueda decirles “buenos días”.

Estando en un colegio tan pequeño  como este, te obliga a buscar un espacio en el que puedas atender dignamente a todos los que quieran acercarse a ti, es por eso que durante este tiempo se acondicionó un espacio únicamente con el propósito de recibir a los papás y alumnos en un ambiente neutral, lejos de la cotidianeidad de la rutina escolar, permitiendo así que el acercamiento sea más ameno.

En este pequeño lugar que conocemos ahora como “la sala de juntas” se ha convertido en el cuarto en que los más pequeños salen una vez al mes con el propósito de ser evaluados, llevo conmigo mi pequeña caja conocida como la “Catarina” en la que guardo unos cuantos lápices, pelotas y listones que sirvan como material para medir su nivel de desarrollo y observar detenidamente en qué áreas son las que necesitan trabajar un poco más para poder explotar su potencial al máximo. Después de hacer esto cada bimestre los papás son informados de los avances o necesidades de sus hijos para que puedan apoyar en casa y tener una red de apoyo de manera que estos niños estén correctamente preparados para su vida en la primaria.

En el caso de los medianos de primero a sexto de primaria el trato es un poco más correctivo, al momento en el que llegan a la sala de juntas o biblioteca saben que están en un espacio en el cual se les va a exigir mucho trabajo, pero que pueden explicar con toda libertad las razones por las cuales están recibiendo una sanción y han sido enviados conmigo. Se les explica el tiempo que estarán ahí y el trabajo que deben hacer como consecuencia de sus actos, sin embargo se procura que tengan presente que no es un castigo ni están siendo aislados, simplemente se les da la oportunidad de sentirse escuchados para poder atender esas inquietudes que están irrumpiendo en su salón de clases.

Para los más grandes la sala de juntas no siempre es suficiente, con ellos basta estar sentados fuera del salón, en una jardinera o en alguna banca, para que puedan desahogar todas esas preocupaciones que como adolescentes no hacen más que confundirlos y distraerlos de lo que realmente es importante. Probablemente esta sea la sección con más necesidad de atención en cuestión emocional. Con el paso de los meses he entendido que para ellos el voluntario que llega aquí es el amigo con el que pueden hablar de todo, sin miedo a ser juzgados, y además siempre estará dispuesto a darles un consejo y en caso de ser necesario, estar acompañándolos frente a sus padres para darles fuerza de expresar sus principales problemas y puedan negociar como los jóvenes responsables en los que se están convirtiendo.

Probablemente describir las actividades que realiza un voluntario suenan sencillas, como algo cotidiano y que en cualquier lugar pueden conseguir cuando lo necesiten, la magia de hacerlo en Tecpan radica en que no es tan sencillo y la mentalidad aquí es diferente a otros sitios. No me refiero a que sea un lugar complicado o conflictivo, simplemente quiero apuntar que es una comunidad con mucha necesidad de atención, en lo material y emocional. Una tarea que las personas están dispuestas a recibir pero no siempre tienen los medios necesarios para hacerlo y es entonces cuando entramos nosotros los aventureros de corazón a darlo todo por alguien que necesita.

Este tiempo aquí me abrió  los ojos ante lo que significa realmente la función de un voluntario, no se trata solamente de un trabajo a prestar sino también del ejemplo que ven en ti las demás personas. Ahora entiendo que esta labor es muy similar a la de un misionero se trata de salir, llorar, atravesar montañas, olvidar cosas, recordar personas, darlo todo, abandonarse, buscar, descubrir, sembrar y esperar; agregándole que para ser voluntario hay que conjugar todos esos verbos y muchos más, sobre todo amar, en todos los tiempos y a todas las personas.

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Nueva Generación del Diplomado Lasallista

Con 36 participantes de 17 instituciones del Distrito, iniciaron el 30 de noviembre de 2016, este proceso formativo para líderes llamado Diplomado en Animación, Gestión y Acompañamiento Lasallista.

Al Hno. Lorenzo Gonzalez Kipper y al Mtro. Marcos Martínez Martínez se les encomendó la tarea de ser los facilitadores de la primera sesión con los temas “Nociones generales sobre el Lasallismo” y “Bases teóricas del acompañamiento” respectivamente.

Además se realizó un ejercicio de evaluación diagnóstica sobre habilidades directivas, mismo que permitirá plantear las áreas de oportunidad del grupo y rumbo que se debe seguir para reforzarlas.

Durante la primera sesión, los participantes tuvieron la oportunidad de establecer lazos que les permitirán constituirse como una comunidad de aprendizaje durante los dos años que dura este programa.

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Dios nos habla de mil maneras

Había yo redactado este artículo cuidadosamente, con ideas bien elaboradas y citas textuales, pues me parecía importante que estuviera bien “preparado”. Fui un momento a la capilla a ofrecérselo al Señor, pidiéndole que dijera lo que Él quisiera, que este mensaje fuera un instrumento suyo, no mío. Regresé para darle otra leída y terminarlo, y resultó que, como nunca me había pasado, al abrir el archivo me salió un error que nunca había visto, y se borró todo. Estaba en blanco. Intuí entonces que ese texto no estaba en los planes del Señor. Tal vez quería que escribiera menos desde lo que debería ser y más desde mi experiencia real. Y empecé a escribir de nuevo.

Detalles como estos, pero también para las grandes decisiones, creo que son necesarios para cuestionar nuestras certezas y ponerlas en duda en función de lo que Dios realmente quiere. Toma otro sentido llevar nuestras vidas a la oración, ponerlas en manos de Dios y dejar que Él si es necesario deshaga todo lo que hicimos para que lo haga nuevo y lo mejore. Claro, se necesita dejar de lado el orgullo y las ganas de que las cosas salgan exactamente como nosotros lo planeamos y esperamos. Si somos tercos en nuestra perspectiva corremos el riesgo de quitarle muchas posibilidades al Espíritu de actuar, que sopla como quiere y a donde quiere, siempre y cuando nuestras estructuras no lo sofoquen.

Una de las citas del Evangelio que más me ha impulsado para estar en Líbano fue la siguiente de Lucas: “Somos servidores que no hacíamos falta, hemos hecho lo que era nuestro deber”. Hacer lo que tengo que hacer, lo que quiere mi Señor y Amigo, no lo que quiero yo, pues para ser feliz no hay que hacer siempre lo que uno quiere, sino amar siempre lo que uno hace, como escuché por ahí. En esta tónica he tratado de vivir la Misión que Jesús me ha encomendado aquí. No es mi obra, es la de Él.

Pareciera muy llamativo estar en medio de una situación que ha atraído las miradas del mundo, pero a la hora de estar aquí, del trabajo diario, eso se olvida y uno se concentra en las personas concretas que atiende y puede ayudar. No tengo capacidades ni cualidades especiales, y estoy seguro que mucha gente podría hacer mejor lo que yo hago. Pero Dios me trajo aquí y confío en que Él, a pesar y a través de mis debilidades y defectos, puede hacer maravillas y terminar Su Obra, sabiendo que Él escribe derecho en renglones torcidos. Trato de ponerme en manos de Jesús y dejar que Él obre.

No digo que sea fácil, tiene sus complicaciones el estar aquí. Hay muuucho trabajo. Pero no son cosas imposibles, como no son aquellas a las que todos nos enfrentamos cada día. Aún a pesar de no hablar árabe, nos comunicamos con los niños: un canto, una broma, un juego… todos lo entienden. Aunque claro, también estoy estudiando el idioma para poder entender y expresarme más.

Hay gente que me cuestiona sobre por qué vine tan lejos si en mi país también hay mucha pobreza y periferias (de hecho siendo sincero, no he visto aquí el grado de pobreza extrema que llegué a ver en México). Creo que si todos nos preguntáramos esto, muchos países que hoy son cristianos aún seguirían sin conocer a Jesús. Alguien tiene que ir… pero también alguien tiene que quedarse. Si entendemos que el cristiano es misionero desde su bautismo, nos queda claro que tanto el irse como el quedarse son igual de importantes. Si se actúa en coherencia y sinceridad al llamado de Dios a servirlo de manera confiada y completa, no importa el lugar donde se trabaje, ni las dificultades o facilidades que se tengan… lo importante es caminar con Cristo.

En lo personal, no he hecho más que tratar de responder al llamado que he sentido desde hace mucho y ha ido evolucionando con los años. Creo que de eso se trata: buscar cada día ser fiel. Y Dios no nos llama a que todo nos salga bien, ni al éxito humano, sino a responderle con confianza al amor misericordioso que nos tiene: “¿Qué haría Jesús en mi lugar, hoy y aquí?”.

Sinceramente me siento bendecido de estar en Medio Oriente: la cultura es profundamente religiosa, ya sea cristiana o musulmana, lo que facilita el vivir y fortalecer la propia fe. Estar rodeado de niños musulmanes y decirles que Dios los ama, pensando hacia mis adentros en el Dios de Jesús que también es su Padre aunque no lo sepan, me produce una gran alegría, sobre todo por poder aportar algo a estos niños en los que veo el rostro de Jesús, que han vivido y huido de la guerra, y algunos en sus casas la siguen viviendo, ya sea por violencia explícita, o por falta de atención y cariño. Nuestros alumnos vienen no porque aprendan mucho, sino porque se sienten queridos. No por nada, aunque entran a las 9:00 am. a clases, desde las 7:00 ya están jugando en nuestros patios y gritando: “¡Fratelli, Fratelli!”.

El “mirar todo con los ojos de la fe” de nuestro Fundador sigue siendo vigente e iluminándonos aun cuando no estemos en persecución religiosa o guerra, pero sí en una sociedad que hace lo posible por sacar a Dios de la ecuación, y que se burla de quienes quieren ser fieles y buscar la Trascendencia. El mismo Jesús nos dio ejemplo de que ir contracorriente no es fácil, pero vale la pena, o más bien, vale la Vida. Bien lo dice el Evangelio: “Bienaventurados serán cuando los injurien, persigan y calumnien de cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en el Cielo”. Creo que habría que preguntarnos: si no me “persiguen”, ¿no estaré tal vez siendo tibio al vivir mi fe?

Sra. Providencia

“¿Aún no tienen una señora que les cocine?”. Es la pregunta que nos han hecho muchas veces a Miquel y a mí. Nosotros respondemos sinceramente que la Providencia es la que nos cocina. Y no bromeamos. Lo decimos con alegría, certeza y confianza. En nuestro refrigerador no ha faltado nunca un platillo preparado por alguna familia, maestra o amistad que nos trae de comer.

Me ha tocado este tiempo ser el administrador del Proyecto. Hacia finales de febrero había que hacer uno de los primeros pagos a los trabajadores de las obras de remodelación de nuestro Centro, y no teníamos dinero. Justo 30 minutos antes de tener que decirles con pena que no podía pagarles, llegó un exalumno marista que quería conocernos y ofrecernos ayuda. Al despedirse, así como si nada, nos entregó un donativo de 1000 dólares, justo la cantidad de dinero que hacía falta…

Estos días hemos estado buscando una trabajadora social para el nuevo programa de apoyo a niños iraquíes que comenzaremos este mes en Beirut. Hemos recibido muchos currículums, y de hecho ya entrevistamos a algunas, pero parece que ninguna cumple el perfil… Hace dos noches llegó un CV de una mujer siria que se llama Amal, quien tiene experiencia con niños refugiados, es cristiana y habla español, situación poco común en estos lugares. Casi al mismo tiempo me llegó una foto de mi mamá con una taza que una sobrina le había diseñado pensando en nosotros. Tiene escrita precisamente la misma palabra: “Amal”, junto a la bandera de Siria. ¿El significado de Amal? “Esperanza”. ¿Coincidencia o Dioscidencia?…

Ejemplos como estos hemos vivido muchos. Es por eso que creo que estos tiempos que vivimos son privilegiados, por ser difíciles, pues son tiempos de Gracia en los que podemos con mayor sentido que nunca, demostrar nuestra confianza en que Dios es Providente, a su manera extraña, pero lo es. Los santos se dieron cuenta que cuando los recursos humanos (dígase vocaciones, no sólo religiosas) y bienes materiales escaseaban, era el momento de volver a lo esencial, de poner la confianza en un Padre que no le dará una piedra a su hijo hambriento que le pide unos tacos al pastor. Entonces, si le pedimos algo a Dios y no nos lo da, es porque tal vez sin querer le pedimos una piedra…

Dejemos que Él borre nuestros “archivos” y nos haga renovarnos si es necesario. Habrá entonces que “escribir” nuestra vida de una manera nueva. Confiemos en que Él se encargará de los resultados, a Su manera.

Andrés

9 noviembre 2016

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